El siervo de Dios Cardenal Eduardo Francisco Pironio tiene un corto folleto en el que reflexiona en torno a los capítulos generales, poniendo como base la cita de los Hechos de los Apóstoles 2,42: “Se mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en la oración.” y me pareció pertinente para esta etapa cuaresmal y para la propuesta que nos hace la comisión AG 2018 de reflexionar, desde ahora, sobre nuestra actualidad y nuestro futuro como personas, institución e iglesia en medio de realidades personales, institucionales y misioneras muy concretas.
Quisiera parafrasear algunas de sus reflexiones que me parecen muy adecuadas para este tiempo litúrgico y para nuestro estado AG 2018.
- “…ante todo (hablando de capítulos generales) es una celebración penitencial que tiende a vivir fuertemente dos cosas: una sincera actitud de conversión y una búsqueda honda y dolorosa de los caminos del Señor.”
- “¡Qué importante es subrayar el aspecto penitencial de un capítulo! Por lo que significa de sereno y hondo examen de conciencia con el consecuente cambio de mentalidad y de vida y por lo que significa de penosa búsqueda de la voluntad de Dios en las exigencias actuales de la vida consagrada.”
Nada más diciente para el tiempo cuaresmal que una sincera actitud de conversión. La sinceridad está vinculada a la verdad y honestidad además de la sencillez y humildad, todas virtudes que son esenciales a la hora de encontrar caminos de transformación. La convocatoria abierta a la AG 2018 nos hace una invitación sincera de expresarnos y comportarnos libres de fingimientos con el sólo propósito de buscar los caminos que el Señor tiene destinado para nosotros como miembros y para el IMEY como institución eclesial. La conversión se presenta como resultado de una actitud sincera y como comprensión y aceptación de los caminos del señor, que no es otra cosa que la dolorosa conformidad (configuración) con la voluntad de Dios. El llamado al examen de conciencia, además de ser curativo, es un ejercicio que robustece el espíritu, transforma las ideas y, si se hace sereno y hondo, transfigura nuestra manera de vivir.
Ya hemos tratado numerosas veces con nuestras conciencias y en muchas ocasiones pareciera que la rutina, la normalidad y el acomodo de ella a nuestras personalidades (máscaras), pecadillos, gusticos, confort…la han estancado, justificado o eliminado. Es aquí en donde debemos entrar en un acto de fe, más que en concepciones morales. La búsqueda de la voluntad de Dios, en todo lo que nosotros somos, podemos y hacemos de una manera consciente y coherente con la vida consagrada que hemos, libremente elegido, nos exige transfigurar nuestras ideas, voluntad, lenguaje, relaciones y acciones, así sea un proceso doloroso. Doloroso porque nos toca arrancar lo que por mucho tiempo hemos consentido y alimentado en nosotros, para dejar nuevamente que Dios haga su morada, para que su Espíritu siga haciendo su obra con nuestros cuerpos, mentes y sentimientos. La actitud constante de búsqueda de Dios es la que nos va a impulsar a la conversión y nos orientará el camino hacia la, muchas veces, inexplicable voluntad de Dios.
Un bendecido paso cuaresmal
P. Gino mxy

